Powered By Blogger

jueves, 2 de junio de 2011

No evite sus problemas, prepárese para enfrentarlos

Amigo(a) quizás usted se ha estado sintiendo tan consumido(a) en sus preocupaciones y conflictos personales que parecen no tener remedio inmediato o en un futuro cercano y usted ya no sabe qué hacer. Es probable que usted se vea a sí mismo(a) como una persona buena, quizás es creyente en Dios y es probable que ayude a su prójimo regularmente, pero a pesar de ser usted así las cosas no le salen bien y su situación se le complica tanto a menudo que simplemente no comprende cual es la posición de Dios en todo esto.

Es probable que siendo usted regularmente una persona positiva y fuerte ahora este luchando contra ataques de depresión y angustia, incluso a buscado a sus amigos y familiares más cercanos para ver si estos le pueden ayudar o apoyar en su situación, solo para darse cuenta que cuando los problemas llegan son muy pocos los que tienen el tiempo o el deseo de escuchar sus problemas sobre todo si se tratan de dinero o situaciones familiares complejas. Toda esta situación que acabo de describir es hipotética, pero es un caso muy común que quizás a usted o a alguien conocido le haya pasado.

Algunos se preguntan ¿Cómo puede ser que una persona puede ir de ser un ‘cristiano que todo lo tiene bajo control’ a una persona que siente que todo lo ha perdido?, ¿Es acaso esto posible? Lamentablemente si, y esto sucede en la vida real mi amigo(a). Todos hemos experimentado alguna vez en nuestro andar con Dios alguna situación que en nuestro egoísmo e ignorancia creemos no merecer y nos vemos confrontados con lo que decimos que creemos, situaciones en las que nuestra fe deja de ser una frase bonita de domingo y es puesta a prueba, situaciones difíciles como una perdida familiar, un divorcio, una crisis económica o una enfermedad seria son olas tan grandes en esta vida que algunas veces derrumban hasta los hombres y mujeres más fuertes y aquella persona que se miraba una vez tan fuerte en la fe y estable en su convicción, ahora es una persona sumamente confundida y débil en sus convicciones.

¿Qué salió mal? ¿Qué pasó? ¿Donde está Dios?, son tantas las preguntas que vienen a la mente en momentos de crisis y regularmente lo primero que se nos ocurre como seres humanos en especial a los cristianos es juzgar, usualmente tendemos a creer que aquella persona hizo algo malo para estar así, juzgamos que quizás no ora lo suficiente, que quizás no tiene fe, o que no asiste a la iglesia regularmente, no diezma, no ayuna etc., y es por eso que estas calamidades le han sobrevenido, pero la realidad es que esto es un error, pues gente muy entregada a Dios pasa este tipo de dificultades también y nada tienen que ver sus obras.

Debemos aprender a diferenciar hechos  y verdades y uno de estos, sumamente importante es que los problemas y las situaciones adversas como enfermedades, escasez económica, perdidas familiares, etc. son parte de nuestra experiencia humana,  esto es un hecho y el que las padezcamos no es incompatible con la palabra de Dios, esto es una verdad. A Dios hay que creerle por quien Él es y no por lo que nos pueda dar, hay una tendencia a creer que si Dios no actúa a nuestro favor de la manera en que queremos, no es merecedor de nuestra fe y devoción hacia Él, y es esto es un error.

                                              

3 comentarios:

  1. prepararse para los problemas es mucho mejor hacerles frente a dejar que pasen y se agraven

    ResponderEliminar
  2. TIENES TODA LA RAZON LOS PROBLEMAS LOS ENFRENTAREMOS CON LA MAYOR DE LAS FUERZAS AL MOMENTO DE PRESENTARCE Y LOS BENSEREMOS

    ResponderEliminar