Dios está interesado en tu mente y tus pensamientos. ¿Sabes por qué? Porque lo que pensamos tiene un gran impacto en cómo actuamos. Eres lo que piensas. Por lo tanto cuanto más sanos y verdaderos sean tus pensamientos más sana será toda tu vida. Pero cuánto más fatalistas, negativos y negros sean tus pensamientos más te enfermarás.
¿Por qué te deprimes? Porque más allá de las situaciones que hayas vivido, piensas en todo lo triste, lo doloroso y lo que está mal. Te ves a ti mismo como víctima y sufres.
¿Por qué mantienes el rencor y la falta de perdón? Porque piensas una y otra vez en lo que te han hecho, y cuánto más lo piensas más herido te sientes y mayor es tu enojo y deseos de vengarte.
¿Por qué fracasas cuando emprendes alguna actividad? Porque piensas que no podrás hacerlo bien, que no eres suficientemente capaz, o que a otros les irá mejor que a ti.
¿Por qué te aíslas de la gente y te encierras enm ti mismo? Porque piensas que todos son unos falsos, que no se puede confiar en nadie, o bien, que no volverás a permitir que nadie te lastime.
¿Por qué sientes que Dios está lejos y no te escucha? ¡Porque es lo que piensas y sientes!
Pero todos los ejemplos anteriores tienen algo en común: son mentira. Son pensamientos mentirosos que te mantienen atado, paralizado, frenado y dando vueltas en círculos.
Pensar correctamente es vital para vivir correctamente y tener éxito en todo lo que emprendas. Pensar correctamente es pensar como Dios piensa. Es funcionar de acuerdo a los pensamientos de Dios.
Cuando piensas correctamente, las decisiones que tomes respecto a cada área de tu vida serán buenas, y aún si te equivocas podrás corregirlo y volver a empezar.
Dejarte guiar por Dios y su forma de pensar es la mejor decisión que tú y cualquier persona puede tomar.
Para pensar sabiamente tienes que pensar como Dios piensa. ¿Y cómo piensa Dios? Lee su Palabra y lo descubrirás. Pero te doy algunos ejemplos: Dios piensa en que todo es posible, Dios piensa en sanidad, Dios piensa en gozo, Dios piensa sin miedos, Dios piensa en abundancia, Dios piensa en riquezas, Dios piensa ideas originales y creativas, Dios piensa en fe, Dios piensa en avance, crecimiento, multiplicación.
¡Anímate a pensar como Él!
¿Qué tipo de decisiones crees que toman las personas que piensan como Dios piensa?
¿Qué situación enfrentas actualmente en la que necesitas aprender a pensar como Dios piensa para encontrar la mejor solución?
Aqui podras encontrar reflexiones para tu espiritu y para tu alma...
jueves, 9 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
No evite sus problemas, prepárese para enfrentarlos
Amigo(a) quizás usted se ha estado sintiendo tan consumido(a) en sus preocupaciones y conflictos personales que parecen no tener remedio inmediato o en un futuro cercano y usted ya no sabe qué hacer. Es probable que usted se vea a sí mismo(a) como una persona buena, quizás es creyente en Dios y es probable que ayude a su prójimo regularmente, pero a pesar de ser usted así las cosas no le salen bien y su situación se le complica tanto a menudo que simplemente no comprende cual es la posición de Dios en todo esto.
Es probable que siendo usted regularmente una persona positiva y fuerte ahora este luchando contra ataques de depresión y angustia, incluso a buscado a sus amigos y familiares más cercanos para ver si estos le pueden ayudar o apoyar en su situación, solo para darse cuenta que cuando los problemas llegan son muy pocos los que tienen el tiempo o el deseo de escuchar sus problemas sobre todo si se tratan de dinero o situaciones familiares complejas. Toda esta situación que acabo de describir es hipotética, pero es un caso muy común que quizás a usted o a alguien conocido le haya pasado.
Algunos se preguntan ¿Cómo puede ser que una persona puede ir de ser un ‘cristiano que todo lo tiene bajo control’ a una persona que siente que todo lo ha perdido?, ¿Es acaso esto posible? Lamentablemente si, y esto sucede en la vida real mi amigo(a). Todos hemos experimentado alguna vez en nuestro andar con Dios alguna situación que en nuestro egoísmo e ignorancia creemos no merecer y nos vemos confrontados con lo que decimos que creemos, situaciones en las que nuestra fe deja de ser una frase bonita de domingo y es puesta a prueba, situaciones difíciles como una perdida familiar, un divorcio, una crisis económica o una enfermedad seria son olas tan grandes en esta vida que algunas veces derrumban hasta los hombres y mujeres más fuertes y aquella persona que se miraba una vez tan fuerte en la fe y estable en su convicción, ahora es una persona sumamente confundida y débil en sus convicciones.
¿Qué salió mal? ¿Qué pasó? ¿Donde está Dios?, son tantas las preguntas que vienen a la mente en momentos de crisis y regularmente lo primero que se nos ocurre como seres humanos en especial a los cristianos es juzgar, usualmente tendemos a creer que aquella persona hizo algo malo para estar así, juzgamos que quizás no ora lo suficiente, que quizás no tiene fe, o que no asiste a la iglesia regularmente, no diezma, no ayuna etc., y es por eso que estas calamidades le han sobrevenido, pero la realidad es que esto es un error, pues gente muy entregada a Dios pasa este tipo de dificultades también y nada tienen que ver sus obras.
Debemos aprender a diferenciar hechos y verdades y uno de estos, sumamente importante es que los problemas y las situaciones adversas como enfermedades, escasez económica, perdidas familiares, etc. son parte de nuestra experiencia humana, esto es un hecho y el que las padezcamos no es incompatible con la palabra de Dios, esto es una verdad. A Dios hay que creerle por quien Él es y no por lo que nos pueda dar, hay una tendencia a creer que si Dios no actúa a nuestro favor de la manera en que queremos, no es merecedor de nuestra fe y devoción hacia Él, y es esto es un error.
Es probable que siendo usted regularmente una persona positiva y fuerte ahora este luchando contra ataques de depresión y angustia, incluso a buscado a sus amigos y familiares más cercanos para ver si estos le pueden ayudar o apoyar en su situación, solo para darse cuenta que cuando los problemas llegan son muy pocos los que tienen el tiempo o el deseo de escuchar sus problemas sobre todo si se tratan de dinero o situaciones familiares complejas. Toda esta situación que acabo de describir es hipotética, pero es un caso muy común que quizás a usted o a alguien conocido le haya pasado.
Algunos se preguntan ¿Cómo puede ser que una persona puede ir de ser un ‘cristiano que todo lo tiene bajo control’ a una persona que siente que todo lo ha perdido?, ¿Es acaso esto posible? Lamentablemente si, y esto sucede en la vida real mi amigo(a). Todos hemos experimentado alguna vez en nuestro andar con Dios alguna situación que en nuestro egoísmo e ignorancia creemos no merecer y nos vemos confrontados con lo que decimos que creemos, situaciones en las que nuestra fe deja de ser una frase bonita de domingo y es puesta a prueba, situaciones difíciles como una perdida familiar, un divorcio, una crisis económica o una enfermedad seria son olas tan grandes en esta vida que algunas veces derrumban hasta los hombres y mujeres más fuertes y aquella persona que se miraba una vez tan fuerte en la fe y estable en su convicción, ahora es una persona sumamente confundida y débil en sus convicciones.
¿Qué salió mal? ¿Qué pasó? ¿Donde está Dios?, son tantas las preguntas que vienen a la mente en momentos de crisis y regularmente lo primero que se nos ocurre como seres humanos en especial a los cristianos es juzgar, usualmente tendemos a creer que aquella persona hizo algo malo para estar así, juzgamos que quizás no ora lo suficiente, que quizás no tiene fe, o que no asiste a la iglesia regularmente, no diezma, no ayuna etc., y es por eso que estas calamidades le han sobrevenido, pero la realidad es que esto es un error, pues gente muy entregada a Dios pasa este tipo de dificultades también y nada tienen que ver sus obras.
Debemos aprender a diferenciar hechos y verdades y uno de estos, sumamente importante es que los problemas y las situaciones adversas como enfermedades, escasez económica, perdidas familiares, etc. son parte de nuestra experiencia humana, esto es un hecho y el que las padezcamos no es incompatible con la palabra de Dios, esto es una verdad. A Dios hay que creerle por quien Él es y no por lo que nos pueda dar, hay una tendencia a creer que si Dios no actúa a nuestro favor de la manera en que queremos, no es merecedor de nuestra fe y devoción hacia Él, y es esto es un error.
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